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X&Y
Capítulo
1 – Fix You
“When you try your best but you
don’t succeed, When you get what you want but not what you
need, When you feel so tired but you can’t sleep, Stuck
in reverse, And the tears come streaming down your face, When
you lose something you can’t replace Or you love someone but
it goes to waste, Could it be worse?
Lights will guide you
home, And ignite your bones, I will try to fix you”
Estaba
en medio de una extensión de polvo oscuro que lo cubría
todo. El cielo estaba oculto por una gran nube. La ceniza se
depositaba lentamente sobre más ceniza. Completamente
sepultadas bajo la tierra quedaban las ciudades y monumentos que
habían sido el orgullo y el exponente de la prepotencia del
ser humano. Ahora todo parecía un silencioso mar estancado de
pólvora y el cielo se mantenía en un monótono
amarillo enfermo. No quedaba nadie. No quedaba esperanza. Le dolía
en los oídos la voz de sus antepasados advirtiéndole de
la suerte que correría la Tierra, la misma suerte que su
planeta natal. Una catástrofe que, nuevamente, había
sido inevitable.
Se despertó con la tristeza habitual
que le causaban este tipo de pesadillas, que se habían vuelto
cíclicas. A su lado, muy cerca en la almohada, el flequillo de
Chloe le rozaba la mano. Se había quedado dormida con los
vaqueros y el jersey, como tantas veces a lo largo de las últimas
dos semanas, sin querer apartarse de su lado. No había
conseguido que se marchara. Se ausentaba por cortos espacios de
tiempo pero siempre volvía.
Se llevó la
mano a la sien. Le temblaba el pulso. Las malditas pesadillas, ese
terror a quedarse solo que siempre le perseguía. Lana le había
dejado completamente expuesto a sus miedos más profundos,
vulnerable por todos los flancos, extraviado en un abismo. Sus días
de altruismo habían acabado. Al fin había visto la
verdad: que todo lo que hacía era inútil y que la
muerte es una marea inevitable, que acaba llevándoselo
todo.
Abrió los ojos y se encontró con los de
Chloe, entrecerrados y soñolientos, pero fijos en él.
- Has
vuelto a tener un sueño de destrucción, ¿verdad?
Clark
no le respondió. Estaba profundamente serio y cansado. La vida
le había desaparecido de los ojos. Lana parecía haberle
asesinado con su traición.
- Clark,
esto es sólo una mala racha, ya lo verás. Las
depresiones pasan. Por muy oscuro que te parezca todo ahora
mismo…
- Chloe, yo… Sólo
querría morirme
- ¡Ay, Clark! –
Chloe sintió un pinchazo de dolor en el corazón por ver
a su amigo en ese estado. En un arranque protector le abrazó
con fuerza – No, no te mueras, por favor… - Él
que siempre había sido tan positivo y luchador. Debía
estar sufriendo horriblemente.
El pelo de Chloe olía a
vainilla. Siempre le había parecido un olor muy dulce, le
recordaba a natillas, a casa, y el abrazo le reconfortó.
Aspiró profundamente y se quedó dormido. Chloe en
cambio estaba demasiado preocupada. Lana debía andar con Lex
en algún punto del mediterráneo, disfrutando de su jet
privado y sus coches y sus hoteles de lujo, mientras Clark yacía
apuñalado en aquella cama.
Cuando él se despertó
de nuevo era ya por la mañana, debían ser las 7 o las
8. Debía ser domingo también. Ella estaba tan cerca que
podía sentir su leve respiración en el rostro. Estaba
distinta con aquella luz, tan pálida y delicada, y seguía
oliendo a vainilla. La había besado tantas veces en el pasado
y por razones tan absurdas… Muy despacio se acercó un
poco más y le besó los labios entrecerrados. Intentó
separarse pero Chloe, que aún parecía dormida, le
devolvió el beso y le mantuvo cerca de ella. Entonces él
actuó sin pensar, empezó a besarla con ternura,
tomándole los labios suaves… Y luego la besó con
deseo, con creciente desesperación. No sabía lo que
hacía. La abrazó por la cintura y la atrajo hacia sí,
acariciándola por la espalda, por debajo del
jersey…
- Espera… Espera
Clark
Él se separó de repente, como si acabara
de despertar. La miró un momento, entre sorprendido y
avergonzado.
- Yo… Lo… siento.
Perdóname Chloe. No sé qué me pasó. - Yo
sí. Te dejaste llevar. No pasa nada. Quizás no
deberíamos seguir durmiendo juntos…
Ella hizo
ademán de darse la vuelta para bajar de la cama pero él
la agarró de la muñeca
- Chloe.
Por favor, no pasará nada, te lo prometo. No me dejes solo.
Por favor…
Ella lo miró. Clark seguía sin
ser el mismo. Por primera vez en su vida parecía tener miedo
de verdad. Durante las últimas dos semanas se habían
repetido las pesadillas, comía muy poco, temblaba sin razón,
no quería salir a la calle. Si había habido una etapa
en que Clark la necesitara, era esta. No podía dejarle, pero
tampoco quería que su propio corazón acabara hecho
trizas en el proceso. Ella no podía permitirse el lujo de
dejarse llevar. Simplemente no podía acostarse con él
sólo por inercia. Cuando todo esto hubiera terminado él
seguiría con su vida y sería ella la que se hundiría.
Estaba demasiado enamorada de él.
- Lo
olvidaremos pero a cambio necesito que hagas algo por
mí. - Dime - Hoy
desayunaremos fuera - Está bien
Dónde
podía llevar a Clark… Desde luego la cafetería
no podía estar a menos de 100 metros del Talon. Necesitaba
alejarle de los lugares que le trajeran recuerdos. Si lograra
animarle para hacer algún tipo de excursión…
- Café
cortado, chocolate, zumo de naranja, muffins, bacon y tostadas. Ah, y
dos vasos de agua por favor
Habían acabado en la
cafetería de un área de servicio, en la carretera de
camino a Grandville. Un lugar aséptico, tierra de nadie. Clark
cogía el taco de servilletas entre las manos y las miraba
silencioso, repasando los bordes.
- ¿Las
vas a necesitar todas? – sonrió Chloe. Con cuidado se
las quitó y las dejó a un lado. Le cogió las
manos. - Chloe, no voy a desayunar tanto… - Es
para mí. Necesito algo energético – Chloe sólo
tomaba café por las mañanas pero pensaba que a lo
mejor, si se ponía a comer, Clark se animaría.
Normalmente no podía simplemente mirar comer a otras personas
sin picar él también. El apetito era tan contagioso
como cualquier otra cosa – Clark, esto no puede seguir así,
pasas demasiado tiempo en casa. Creo que deberíamos irnos de
Smallville, aunque fuera por cuatro o cinco días…
Clark
se revolvió en la silla con gesto de estar agobiado
- Mira,
estoy segura de que te vas a sentir más relajado, las ideas se
te van a poner en orden… He reservado un sitio en plan casa
rural. Con sus montañas, sus bosques, un lago, caballos…
Te va a gustar.
Él intentó ponerse en la
situación. Imaginó el lago con las montañas de
fondo, el silencio, el olor a tierra mojada, el resplandor cálido
del fuego en la chimenea. Se sonrió levemente, por primera vez
en días, contrastándole la sonrisa con los ojos
tristes.
- Bueno, aprovecharemos para pescar
y esas cosas
Chloe estaba triunfante. Había dado
resultado. No podía dejar que esta chispa de ilusión se
apagara. Había costado mucho progresar hasta aquí.
- Bueno,
le he dicho a tu madre que te prepare la maleta, así que será
pasar por tu casa y marcharnos - ¿Ya? - Sí,
tenemos que conducir unas tres horas
Por la carretera Clark
iba de nuevo ensimismado, mirando por la ventana mientras Chloe
conducía. Ella se había sentido tentada de pedirle que
la cogiera en brazos y empleara tres minutos en llevarla, en lugar de
las tres horas que tenían que hacer en coche. Por no mencionar
el gasto de gasolina. Pero no le había visto usar los poderes
en las últimas dos semanas y tenía miedo de pedírselo.
No quería obligarle a hacer nada que no quisiera. Además,
sabía que en el fondo Clark culpaba a los poderes de muchos de
sus problemas con Lana. Se pasó todo el camino muy serio, sin
decir ni una palabra, y Chloe decidió no perturbar su
silencio.
Cuando llegaron, Chloe se dio cuenta de hasta qué
punto la página web del lugar era desafortunada. Las fotos que
habían puesto no captaban ni la décima parte de lo
precioso que era el paisaje. Las cabañas de madera estaban
dispersas por la montaña, alejadas unas de otras, modernas
pero con sabor rústico. Después de conseguir las llaves
y localizar la cabaña, entraron para dejar las cosas. Había
dos habitaciones aunque Chloe pensó que seguramente una de
ellas no haría falta. La chimenea estaba apagada y sin embargo
no hacía frío: eran las ventajas de unas instalaciones
modernas. Habían tenido la atención de preparar la
cabaña antes de que llegaran. Eran las tres de la tarde y
Chloe sacó los bocadillos que había traído para
la ocasión. Empezó a prepararlo todo en una mesa junto
a la ventana, que daba al bosque. Mientras tanto, Clark había
cogido leña de una cesta que habían dejado junto a la
puerta y utilizaba cerillas para encender el fuego. Chloe le
observaba de reojo con preocupación. Parecía que había
renegado seriamente de todos sus poderes.
Después de
comer ella le propuso ir a explorar un poco el entorno, pero Clark
insistió en que quería dormir la siesta. Habían
madrugado mucho, decía. Se acostó en el largo sofá
frente al fuego, donde Chloe se había sentado a leer un libro,
pero dejó las piernas colgando para ocupar sólo la
mitad y no invadir el espacio de ella. Cerró los ojos e
intentó relajarse. Chloe levantó la vista del libro y
se quedó mirándole con ternura.
- Clark,
¿no estarías mejor tumbado en la cama? - No,
Chloe, prefiero estar aquí contigo - Anda
ven, apóyate en mí que si no luego te va a doler todo
el cuerpo
Clark se acercó a Chloe y apoyó la
cabeza sobre su regazo y luego volvió a cerrar los ojos. Chloe
sentía una extraña mezcla atenazándole el
estómago. Sus sentimientos por Clark jamás habían
desaparecido y había hecho un esfuerzo sobrehumano por
dejarlos a un lado durante la etapa en que él y Lana habían
estado juntos. Ahora, de repente, todo parecía querer
avivarlos, pero sabía que todas estas sensaciones y
situaciones que estaba viviendo eran temporales, derivadas de una
circunstancia. Clark la quería mucho, pero más como a
una hermana y sin embargo… La había besado, la había
abrazado con pasión, seguramente hubiera llegado a más
si ella no le hubiese parado. Era mejor no engañarse. Lo de
aquella mañana había sido un error. Clark echaba de
menos estar con una mujer y ella se había cruzado de
casualidad en este arranque de nostalgia sexual. De todas formas no
conseguía estar resentida con él. Le miraba y sólo
le inspiraba una sensación de protección mutua y
cariño, una dolorosa mezcla de inocencia y deseo. Clark Kent:
único en multitud de sentidos.
La noche cayó
rápidamente debido a que se encontraban en pleno invierno y la
luz se extinguía a partir de las siete. Chloe había ido
a buscar pizza y una película de DVD mientras Clark daba una
vuelta por los alrededores. Cuando ella volvió encontró
la cabaña vacía. Salió por la puerta de atrás
y allí se enfrentó con el paisaje de la noche, la linde
del bosque apenas a diez metros, iluminado levemente por las luces
exteriores de la casa. Había hielo en el suelo y su
respiración, en medio del silencio, dejaba un rastro intenso
de vaho que se perdía en el aire nocturno.
Encontró
a Clark a pocos metros, de pie, inmóvil. Le sostenía la
mirada a un lobo. Se agachó y le ofreció un pedazo de
pollo que había sobrado de los bocadillos pero el lobo se
acercaba muy lentamente y luego volvía a alejarse. Con
paciencia, finalmente el animal reunió el valor para llegar
hasta la mano: un salto fugaz y una rápida huida con la
preciada pieza en la boca. Clark se incorporó despacio y miró
a Chloe, que le esperaba en el porche.
Chloe había
cogido una película de Tim Burton, un cuento hecho con
muñecos, algo que pudiera distraer un rato a Clark. Aunque
ella no lo advertía, él a veces se perdía en sus
propios pensamientos. Bajo la manta del sofá, sentía la
necesidad de abrazarla y de cogerle la mano. Sabía que no
debía hacerlo bajo ningún concepto, no quería
ahuyentarla, le había prometido que no pasaría nada. En
aquél estado de confusión no podía distinguir
agradecimiento de egoísmo o de nostalgia o de otros
sentimientos. Quizás con Lana se había acostumbrado a
los pequeños placeres de la vida en pareja y ahora no quería
renunciar a ellos, quizás se sentía en deuda con Chloe
por todo el cariño que le daba en aquellos momentos, o quizás
es que aquella mezcla de cosas que sentía por ella se estaba
haciendo más fuerte. Chloe le había parecido atractiva
en muchos momentos de su vida, el problema es que siempre había
estado Lana y lo que sentía por Lana era como una catástrofe
natural que le ponía las entrañas del revés.
Ahora Lana había desaparecido y se había llevado su
tornado de emociones. Pero no se podía arriesgar. No quería
que Chloe se sintiese utilizada. Qué complicado era tener a
una mujer por mejor amiga.
La película acabó y
Clark se fue hacia una de las habitaciones con la mochila. Chloe le
siguió. En el marco de la puerta, él se dio la vuelta y
la encaró.
- Chloe, ya no hace falta
que te quedes. Esta noche me las apañaré. - Oh,
bien. Si necesitas algo o te despiertas y quieres hablar…O lo
que sea, llámame.
Él le sonrió y le dio
un beso en la mejilla
- Gracias Chloe. Buenas
noches.
Cerró la puerta y dejó a Chloe clavada
en frente. Odiaba cuando hacía eso. Cuando la miraba con
aquella ternura y la besaba en la mejilla despacio, con cariño.
Le daban ganas de llorar. Se fue hasta su habitación y cerró
la puerta. Si lloraba, él podía oírla. Se acostó
en la cama con la ropa puesta. Sólo podía pensar en él,
en cómo quería entrar en su habitación y
abrazarlo como en estas dos semanas, acariciarle el pelo, sentirlo
cerca. Cómo le gustaría decirle lo mucho que lo quería
y lo insoportable que era separarse ahora de su cuerpo por las
noches. Sentía una gran sensación de vacío. Esa
misma mañana la estaba abrazando con sus brazos, la atraía
hacia su pecho, la besaba con sus labios y en cambio ahora, era como
si la hubiese expulsado de su lado. En tan solo dos semanas se había
enganchado a aquella dinámica y le resultaba amargo volver a
la realidad. Abrazó la almohada con fuerza. Lamentó no
haberse acostado con él. Mantenerse detrás de la línea
de mejor amiga le suponía un tremendo esfuerzo. Ojalá
tuviera el valor para ir a su cuarto y meterse desnuda en su cama y
decirle que sí, que quería que le hiciera el amor y que
no le importaba lo que pasase mañana.
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